BSO El Señor de los anillos

Hoy comenzamos una nueva sección del blog, que va a recoger las mejores bandas sonoras cinematográficas. Y, cómo no, toca abrirla con la trilogía de El Señor de los Anillos. Y es que una gran película no está completa si no va acompañada de una banda sonora memorable…como ésta, obra de Howard Shore. Aquí van algunos ejemplos:

 

La Comunidad del anillo: Review

 

Un blog de cine no sería tal si no incluyera una review de la trilogía de “El Señor de los Anillos”. Como tengo que admitir que no sería nada objetiva comentando mi trilogía preferida, he traído para hacerlo nada más y nada menos que a un gran monstruo verde cinematográfico. Y no es Yoda. Esta vez, le toca el turno a Barbol que, como parte integrante de la trilogía anillera, nos dará su particular visión de la misma.

“¡Urrarrum! Comenzaremos por el principio, como debe ser, es decir, por La Comunidad del Anillo. Como bien debéis saber, en esta peli aún no salgo yo, por tanto, claramente es la más aburrida de las tres. En ella, el pequeño orco Frodo Bolsón, que al final descubrí que era un hobbit, vive tranquilamente en La Comarca, hasta que su tío Bilbo decide marcharse en busca de aventuras al cumplir la respetable edad de 111 años, y le deja en herencia un misterioso anillo que tiene la peculiaridad de hacerte invisible al ponértelo. Mi gran amigo Gandalf descubre que el nuevo anillo de Frodo no es otro que el Anillo Único, forjado por el Señor Oscuro Sauron, para dominar la Tierra Media. Y para evitar que los Jinetes Negros, unas horribles criaturas espectrales siervas de Sauron, invadan la Comarca, Gandalf envía a Frodo y a su fiel amigo y jardinero, Sam, a poner a salvo el anillo. Frodo se cuelga su nuevo regalo al cuello y ambos parten hacia la aldea de Bree, donde se volverán a encontrar con Gandalf, que tiene una reunión pendiente con el maestro de su Orden, Saruman, para ver cómo resuelven el lío que se les viene encima. 


     “Venga Sam, no pongas esa cara que lo vamos a pasar muy bien”

En el camino, Frodo y Sam se tropiezan con Merry y Pippin, mis futuros amigos hobbits, aunque he de admitir que la primera impresión que me causaron no fue muy buena, ¡Urrarrum! ¡No sé puede ir por ahí arrancando vegetales que están tranquilamente anclados al suelo, como si los pobres no fueran seres vivos con sentimientos!


      “Lo siento Barbol…acabo de matar una zanahoria”

Al llegar a Bree, donde habían quedado con Gandalf, el mago les da plantón, aunque con una buena justificación: Saruman se ha aliado con el enemigo y lo ha hecho prisionero. El mago se ha pasado al lado oscuro y ahora se dedica a talar árboles y a crear orcos tan feos como éste…¡Urrarrum!


                             “¿Os gusta mi nueva mascota?”

Para rematar la faena, Pippin se excede bebiendo pintas y acaba revelando la identidad secreta de Frodo que, puestos a empeorar la situación, se pone su anillo y se hace invisible en medio del concurrido bar de la Posada de “El Poney Pisador”. ¿A  esto lo llaman pasar desapercibidos? ¡Urrarrum! No hay quien entienda a los hobbits.


    “Pippin, ¿quieres una pinta?”                  “Voy a pasar desapercibido “

Menos mal que estaba allí Trancos el montaraz, un hombre del Norte respetuoso con la naturaleza y amigo de los elfos. Al principio, su barbita y sus greñas dan miedo a los hobbits, en especial a Samsagaz, que no deja que nadie se acerque a medio metro de su señor Frodo. Pero finalmente Trancos se gana su confianza al salvarlos de los Espectros del Anillo y prometer guiarlos hasta Rivendel, el hogar de mi gran amigo el elfo cejudo, Elrond, y así de paso hacer una visita a su hija Arwen, la novia inmortal de Trancos.


             “¿Os doy miedo? Esperad que os enseñe a mini-Viggo”

Camino a Rivendel, Merry, Pippin y Sam vuelven a dar muestra de su gran insensatez y, guiándose por su estómago más que por su cerebro, preparan una suculenta barbacoa nocturna en lo alto de la Cima de los Vientos, para que los Jinetes Negros los vean bien. Al pobre Frodo, que estaba echando un sueñecito, casi le da algo al despertarse. Normal, porque al final es él quien acaba con un puñal Nazgul clavado. Menos mal que de nuevo aparece Aragorn para salvar la situación y espantar a los Espectros con un cutre leño encendido.


         “Mirad lo que pasa por hacer barbacoas donde no se debe”

La que también pasaba por allí es Arwen, muy oportuna ella. Seguro que había planeado una noche romántica con Aragorn lejos de la vista de papá Elrond. Pero, en lugar de eso, Arwen tiene que cargar con Frodo y llevarlo a toda prisa a Rivendel, antes de que el hobbit muera y haya que buscar a otro pardillo que haga de portador.


               “No te enfades cariño, pero se nos ha jodido el plan…”

Finalmente, Frodo se recupera gracias a los cuidados de Elrond, Señor de Rivendel de mirada cejuda y penetrante remarcada por una impactante diadema élfica y que, con varios miles de años a sus espaldas, es incluso más viejo que yo. ¡Urrarrum! En su inmensa sabiduría, Elrond intenta por todos los medios quitarse de encima el anillo, y para ello convoca un Concilio al que asisten miembros de todos los pueblos y razas de la Tierra Media.


               “¿Alguien quiere llevarse gratis un anillo mágico?”

¿Y adivináis quién se ofrece voluntario para cargar con el anillo? ¡Frodo! ¡Urrarrum! ¿Es que no tiene bastante este hobbit con que lo persigan y apuñalen? Aunque visto el cambio experimentado por su tío Bilbo tras renunciar al anillo, no me extraña que quiera continuar siendo su portador…

 

           “Querido sobrino, ¿me dejas un rato mi viejo anillo, por favor?”

Sabiendo que Frodo no llegará muy lejos yendo solo, Trancos (que por cierto en el Concilio se desvela como Aragorn, el heredero al trono de Gondor, reino de los hombres) y Gandalf se ofrecen a acompañarlo. A ellos se unirán Legolas, un apuesto elfo de los bosques, el enano Gimli, que odia a los elfos y no puede ser menos que un “orejas picudas”, Boromir, hijo del senescal de Gondor que desea chingar el anillo como regalo para papá y, cómo no, Sam, Merry y Pippin. Elrond, muy original él, incluso los bautiza como “La Compañía del anillo”. Su misión: ir a Mordor y destruir el anillo arrojándolo al fuego en el lugar donde fue forjado, el Monte del Destino.


                             “¡Nos vamos de excursión!”

Pero el viaje no resulta nada divertido. Especialmente cuando pierden a Gandalf en las minas de Moria en plena lucha con un demonio Balrog. El mago se las prometía muy felices al mandar al monstruo al fondo de un abismo, pero en el último momento el demonio extiende sus tentáculos y atrapa a Gandalf. ¡Que mala pata! No os preocupéis, yo le vi vivito y coleando en la segunda parte. ¡Urrarrum! Acabo de soltar un spoiler…


                  “Ups, creo que he dado un pequeño tropiezo”

Las cosas se complican aún más al entrar en los bosques de Lothlorien y ser descubiertos por un extraño personaje supermaquillado, el elfo Haldir, y sus clones:


          “Acompañadme al salón de belleza de la Dama del Bosque”

Allí, Frodo, que empieza a ver las cosas chungas, intenta deshacerse del anillo y se lo ofrece a la Dama Galadriel. Pero ella, que también es una elfa sabia como Elrond, rechaza amablemente la proposición de Frodo…


                   “¡Frodo, te he dicho que no quiero el anillo!”

Total, que la Compañía abandona Lothlorien con los ánimos por los suelos. Y un día, a Boromir se le va la olla e intenta arrebatar el anillo a Frodo. Como castigo, recibe unas cuantas flechas de una manada de orcos enviados por Saruman para recuperar el anillo, y ni el mismísimo Aragorn consigue salvarlo. Mientras, Merry y Pippin son capturados por los orcos. Un poco de mano dura les vendrá bien para reformarlos y que se dejen de tanto beber cerveza y arrancar plantas. ¡Urrarrum!


         “Me muero un poco”                 “¡Prometo no arrancar más lechugas!”

Y llegamos al final de la peli. Frodo sale huyendo de la quema y se fuga en una barquita dispuesto a ir a Mordor solo. Pero Sam, que no puede permitir que su amo parta sin él, lo persigue, dispuesto incluso a tirarse al agua a pesar de no saber nadar. Claro, Frodo no va a dejar que se ahogue en sus narices. Y un poco de ayuda y compañía no le vienen mal. Así que saca del agua a Sam y los dos se funden en un tierno abrazo para, juntos, poner rumbo a Mordor.


                       “¡Señor Frodo, no se vaya sin su Sam!”

Aragorn decide conceder un poco de intimidad a Frodo y Sam e intentar ir al rescate de Merry y Pippin. Legolas y Gimli, que han pasado de odiarse a muerte a ser íntimos amigos, lo acompañarán en la caza y captura de los orcos. ¡Qué gran trío! ¡Urrarrum!


                           “¿Os apetece cazar orcos?”

¿Llegarán Frodo y Sam a Mordor? ¿Serán rescatados Merry y Pippin? ¿Se desmaquillarán Haldir y sus clones élficos? Estas y otras preguntas serán respondidas en la review de “Las Dos Torres”. De momento, os dejo con el portador del anillo y su fiel jardinero contemplando lo que se les viene encima y yo me voy a tomar un brevaje ent que es la hora de la cena. ¡Urrarrum!

Nota: 10
Lo mejor: Todo
Lo peor: Que no salgo yo


La critica de Barbol