BSO Harry Potter y el misterio del príncipe

Hasta ahora, no me había llamado mucho la atención la parte musical de las películas de Harry Potter, quitando por supuesto la preciosa “A window to the past” del Prisionero de Azkaban que ya comentamos aquí en su día. Sin embargo, la sexta entrega potteriana cuenta con una banda sonora bastante buena, con algunos temas en especial que destacan sobre el resto y que contribuyen a hacer aún mejores sus correspondientes escenas. Vamos a darle un pequeño repaso:

When Ginny kissed Harry: una de las escenas más esperadas de la película se merecía un tema como éste. Una bonita canción para una bonita pareja.

 
In noctem: Este tema fue toda una sorpresa…una pieza de música coral que suena repetidamente a lo largo de la película, y en momentos memorables como el enfrentamiento final Harry-Snape o los minutos previos a la muerte de Dumbledore, cuando todo el castillo aguarda, de noche y en silencio. El tono a la vez triste y misterioso encaja a la perfección con el tramo final de la película.

Slughorn´s confession: El tema correspondiente a la escena en que Slughorn, al fin, revela a Harry su recuerdo secreto sobre Voldemort. La flauta del comienzo es preciosa:

Harry and Hermione: Aquí tenemos otra de las grandes escenas de El Misterio del Príncipe, cuando Harry consuela a Hermione tras el arrebato amoroso Ron/Lavender y ambos confiesan sus  sentimientos por el pelirrojo y su hermana.

Farewell Aragog: Este tema, que suena de fondo en el improvisado funeral de Aragog, me sorprendió mucho por su toque folk con ese precioso violín incluido. Hubiera quedado mucho mejor en ese funeral de Dumbledore que nunca existió…

Dumbledore´s farewell: No es mi tema preferido, pero por la escena que representa merece un hueco aquí. Lástima que la despedida de Dumbledore no estuviera a la altura de lo esperado para uno de los más grandes personajes de la saga.

Y, para terminar, y mientras dure antes de que la censura lo retire, este pedazo de vídeo, con las escenas de la cueva y de la muerte de Dumbledore, incluyendo 4 temas de la banda sonora: “The drink of despair”, “inferi in the firestorm”, “the killing of Dumbledore” y “Dumbledore´s farewell”.

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Crítica de Harry Potter y el Misterio del Príncipe

Por fin se terminó la larga espera. La sexta película de Harry Potter ha aterrizado en los cines de todo el mundo. Y los jóvenes magos de Hogwarts se han visto atacados por un peligro mucho mayor que el que representa el mismísimo Lord Voldemort: ¡las hormonas! Así es: En “El príncipe mestizo”, o “El misterio del príncipe”, como más os guste, Harry, Ron y Hermione dejan de lado, durante la mayor parte del tiempo, la guerra contra el Señor Tenebroso para centrarse en sus relaciones con los miembros del sexo opuesto. Esto nos deja, sin duda, con la película más divertida de la saga. Pero nos lleva también a su único punto negativo: demasiados líos de faldas y poca, muy poca, lucha contra Voldemort y sus mortífagos…excepto en ese magnífico y ya inolvidable tramo final. Nada que no pueda perdonarse sabiendo lo que nos espera en “Las reliquias de la muerte” y tras disfrutar enormemente con los dilemas adolescentes de unos ya creciditos Daniel, Rupert y Emma, en dos horas y media que se pasan en un suspiro.

La película arranca de forma perfecta, justo donde terminó “La Orden del Fénix”: con Harry y Dumbledore juntos, reivindicando el regreso de Voldemort. Desde el comienzo, vemos a un Dumbledore más cercano que nunca a su alumno predilecto, paternal incluso pero, ante todo, decidido a preparar a Harry para la lucha final contra Voldemort. El Señor Tenebroso se ha fortalecido, ha ganado adeptos que se dedican a destruir tanto el mundo mágico como el de los muggles. Y Dumbledore necesita la ayuda de Harry para cumplir una importante misión: recuperar un recuerdo vital de la memoria de un viejo profesor de Hogwarts: Horace Slughorn. Harry consigue, de forma involuntaria, que el profesor regrese a su antiguo puesto en clase de Pociones, y rápidamente (en parte gracias a la ayuda de un extraño libro propiedad de un tal “príncipe mestizo” que le convierte en el número uno de la clase)  formará parte del círculo de elegidos de Slughorn…al que también perteneció, en su día, un joven Tom Riddle. A lo largo de la película descubriremos pequeños retazos del pasado de Voldemort, sus comienzos en Hogwarts, su carácter rebelde y prepotente…y su interés desmesurado por la magia oscura.


Mini Voldemort

Otra de las tramas importantes de “El misterio del príncipe” es la de Draco Malfoy y su “misión secreta”. El rubiales Malfoy ha ingresado en las filas de los mortífagos, y el mismísimo Voldemort le ha encomendado una peligrosa misión. Para cumplirla, contará con la ayuda de Snape, que, mediante un juramente inquebrantable, está obligado a llevar a cabo él mismo la tarea de Malfoy si su protegido es incapaz. Por supuesto, Harry pronto comenzará a sospechar de Draco, aunque nadie, ni tan siquiera Ron o Hermione, se mostrará dispuesto a creerlo en un principio.

Pero vamos con la “trama central” de la película. La indagación en el pasado de Voldemort o los secretos de Malfoy se quedan en nada al lado de la locura hormonal adolescente que ha invadido Hogwarts. Y nuestro trío protagonista no podía ser inmune. Si bien antes comentaba que eché de menos un poco más de atención a la “parte seria” de la historia, lo cierto es que me encantó el tratamiento de los “romances”, totalmente fiel al libro de Rowling y con un toque cómico muy bien llevado y magníficamente interpretado, en particular, por Rupert Grint. De hecho, la historia de Harry y Ginny casi se convierte en secundaria frente a la de Ron y Hermione, que, por fin, empezarán a intuir, después de tantos años, que son algo más que amigos. La revelación será especialmente dolorosa para Hermione (genial Emma en este tramo) cuando, después de su exitoso debut como guardián de quidditch, Ron acaba liándose con la odiosa y empalagosa Lavender Brown. Preciosa la escena en que Hermione y Harry se cuentan sus penas amorosas, mientras Ron retoza con Lavender y Ginny hace lo propio con otro chico de la escuela. Muy bonita también la relación que se va estableciendo entre Harry y Ginny, mucho más creíble que la que tuvo con Cho, en especial el esperadísimo momento “beso”. Y, sobre todo, encantadora la escena del súbito enamoramiento de Ron y su posterior envenenamiento, cuando, inconsciente, pronuncia el nombre de Hermione. Aunque, como todos los fans potterianos sabemos, la resolución de la historia de los mejores amigos de Harry tendrá que esperar a la próxima película.



Las dos grandes parejas potterianas

¿Y qué pasa con Hagrid? El guardabosques tiene menos protagonismo que en anteriores películas, si bien su aparición en el tramo final es vital…estoy hablando de la “impactante” escena del funeral de su araña gigante, Aragog, donde Harry conseguirá, al fin, el recuerdo de Slughorn, después de que el profesor se suelte la lengua tras brindar unas cuantas veces a la salud del difunto arácnido. Una escena donde disfrutamos de las sorprendentes dotes cómicas de Daniel Radcliffe, en dura competencia con su amigo Rupert.

Y con la inesperada exhibición cómica de Harry se acaba por completo la parte divertida de la película. El tramo final da un giro radical, cuando se desvela la auténtica misión de Dumbledore (SPOILERS!): conseguir los llamados “horocruxes”, objetos donde Voldemort ocultó parte de su alma, para hacerse inmortal, tal y como revela el último recuerdo de Slughorn. Harry y Dumbledore parten juntos en busca de uno de los horocruxes, lo que nos lleva a una de las escenas más esperadas de toda la saga potteriana: la de la cueva. La última aventura conjunta de Harry y su director. Una vez más, enormemente fiel al libro: la barca secreta oculta en el agua, la copa que Dumbledore debe vaciar bebiendo por la fuerza, los inferi (tremendo ejército de Gollums!)…todo es espectacular y plasma perfectamente ese memorable capítulo de Rowling.

Y llegamos al desenlace, al regreso a Hogwarts, y a la traición de Draco (SPOILER GORDO). La escena de Malfoy aputando a Dumbledore con su varita, en la torre del castillo, mientras el anciano director intenta convencerlo de que no es un asesino…es el punto culminante de la película y sin duda de las mejores de toda la saga. Geniales Michael Gambon y sobre todo Tom Felton, que consigue transmitir perfectamente esa mezcla de emociones que sufre Malfoy. Y genial, como siempre, Alan Rickman en su papel de Snape, con esa aparente frialdad con la que aparece, apartando a Draco y ejecutando su misión ante la atónita mirada de Harry, que ve impotente como su odiado profesor mata a Dumbledore con un “Avada kedavra”. La caída del director desde lo alto de la torre es sobrecogedora. Bien también Daniel en su interpretación de Harry en este tramo, que tanto nos recuerda a la muerte de Sirius en la peli anterior. De nuevo, Harry sale en persecución de los asesinos. Y, de nuevo, éstos escapan sin que él pueda evitarlo, con recochineo de Snape (el príncipe mestizo) incluido.

Me paro aquí para criticar lo que menos me gustó de la película: la total desaparición de los miembros de la Orden del Fénix y del Ejército de Dumbledore. Empezando por Ron, Hermione, Neville o Luna, y contando, por supuesto, con Lupin, Tonks, Ojo Loco y compañía, me parece imperdonable que la película se saltará, por completo, la batalla que se libra en el interior del castillo, entre los miembros de la Orden y los mortífagos. Aquí, en cambio, vemos a Bellatrix destrozando el mobiliario del Gran Comedor a su antojo y sin oposición alguna. Una verdadera lástima.

Y otro pasaje del libro que no puedo creer que se saltaran (aunque aquí ya iba avisada): el funeral de Dumbledore. Los lectores de Harry Potter sin duda recuerdan “la tumba blanca” como uno de los capítulos más conmovedores de toda la saga. Que eso quede reducido a un minuto escaso de encendido de varitas en torno al castillo (por muy bonita que sea la escena en cuestión), hace muy poca justicia al papel de Albus Dumbledore…¡por Dios, hasta la acromántula de Hagrid tuvo su funeral! Y aunque admito que hacer una adaptación de un tocho de 600 páginas no es tarea fácil…hay pasajes como éste que no se deberían haber omitido. Queda al menos el consuelo de una última escena preciosa y muy emotiva: Harry, Ron y Hermione, despidiéndose de Hogwarts y dispuestos a continuar juntos con la misión de Dumbledore…mientras contemplan el último vuelo del fénix del director.

En suma, la sexta película de Harry Potter consigue una adaptación casi redonda del libro, si bien esa manía de llegar a todos los públicos hace que se preste una atención excesiva a los problemas amorosos de nuestros protagonistas y que se pase un poco por alto el lado oscuro y trágico que en la novela se manifiesta con mucha mayor intensidad. Aún así, una grandísima película, con buenas actuaciones en general, tanto de jóvenes como de adultos, y que nos deja con muchas, muchísimas ganas de ver “Las reliquias de la muerte”.

Nota: 9
Lo mejor: Ron enamorado, la cueva y la muerte de Dumbledore
Lo peor: muchas hormonas y poco Voldemort

Crítica de Transformers 2

Si no te gustó la primera película, no hace falta que pierdas el tiempo viendo Transformers 2, porque como bien aparece en el título, está todo multiplicado por dos. Los padres son el doble de tóntos, Megan Fox está doble de buena y aparece corriendo a cámara lenta el doble de veces para que veamos como le botan lo que ya os podéis imaginar, salen el doble de robots, el doble de perros (incluso se dan por culo y todo), John Turrturro hace el doble de gilipolleces (bueno el triple), hay un par de Autobots gemelos retrasados, el ejercito aparece el doble… bueno, el puto ejercito de los Estados Unidos no para de chupar cámara, cuando el director no sabe que grabar, aparece un puto portaaviones, o un avión despegando de un portaaviones, o un submarino que pasa por debajo de un portaaviones… en conclusión, para Michael Bay, el ejercito de los Estados Unidos es la polla y si hacemos un conteo, al final de la película han matado mas robots, que todos los Autobots juntos.
La historia transcurre unos años después de la primera película. Ahora los Autobots (los transformers buenos) se han unido al super ejército de los Estados Unidos para acabar con los Decepticons (los transformers malos) que hay repartidos por el mundo. Pero al presidente Obama esto no le gusta, y envía a un gafotas gilipollas a la base de los Autobots para dar por culo e intentar acabar con esa alianza.
La mejor secuencia de la película

Mientras tanto Sam Witwicky, (que increíblemente aún sigue enrollado con Megan Fox), va a la universidad. Pero antes se encuentra con un pedacito del CUBO en su cazadora, que al final solo sirve para despertar de su letargo a un puto transformers con bastón. Y con ese bastón le habria partido gustosamente la cabeza a los padres de Witwicky… sobre todo a la madre. El padre se muestra mucho más comedido en esta película, dejando que la madre haga todo el ridículo. Los zapatitos de cuando Sam era un bebé colgados al cuello, y su posterior cuelgue a causa de una sobredosis de drogas.

A Witwicky le acosa ahora en la universidad un pedazo de rubia interpretada por Isabel Lucas. Por suerte es un robot con la lengua muy larga, que quiere apoderarse de los conocimientos que Sam ha adquirido gracias al pedacito del puto Cubo. Si ya era bastante increíble que saliera con Megan Fox, que otra tía buena estuviera prendada por sus huesos ya era demasiada ciencia ficción.

A partir aquí Witwicky y sus amigos (incluido un personaje lamentable que conoció en la universidad y que se une al grupo sin ningún motivo) son perseguidos por los Decepticons y todo el mundo en general. Así que deciden pedirle ayuda al puto Turturro que trabaja en la carnicería de su madre. En ese momento, la película se convierte en el Código da Vinci, y van en busca de una mierda de metal que es la llave para utilizar un aparato que se come el Sol. ¿Para que coño hacen esto? Pues…. para resucitar a Optimus Prime que anteriormente había muerto en una pelea con el resucitado Megatrón. Si es que los putos Transformers nunca mueren, sólo hay que cambiarles la batería o echarles unos polvos mágicos por encima.

El último tramo de la película es una batalla entre los buenos y los malos junto a las pirámides de Egipto. Sale un robot gigante que come arena y tiene testículos. Desgraciadamente no muere Turturro, que merecía morir por habernos enseñado el tanga, ni ninguno de los robots gemelos… todos vivitos y listos para la tercera parte.


La segunda mejor escena de la peli

Nota: 8
Lo mejor: Megan Fox, Los Transformers, las secuencias de acción y alguna escena cómica

Crítica de Enemigos Públicos

Nunca me han llamado excesivamente la atención las pelis de gangsters. Sin embargo, ver juntos a Johnny Depp y Christian Bale era motivo más que suficiente para darle una oportunidad a Enemigos Publicos. Tras verla, me queda la sensación de que se podría haber sacado mucho mas partido a ese esperado cara a cara entre dos de los actores más populares del momento.

Enemigos Públicos nos cuenta básicamente la historia de la decadencia del gran John Dillinger (Johnny Depp) y su banda de gangsters, famosos por su facilidad para atracar bancos en plena época de la depresión americana, lo que les hizo ganarse las simpatías de un importante sector de la población, como oposición a la mala gestión de los políticos y dirigentes del país. En la primera parte de la película, vemos un atisbo de esa época dorada de Dillinger y los suyos. Pero pronto nos movemos a la trama central: su persecución y captura por parte del futuro fundador del FBI y su mano derecha, Melvin Purvis (Christian Bale).

En la recta final de su ajetreada vida delictiva, Dillinger conoce a Billie Frachette (Marion Cotillard), siendo el romance entre ellos el otro eje central de la película. Impresionantes las técnicas de ligoteo de Dillinger, por cierto, al mas puro estilo macho dominante…aunque se entiende que al final Billie cayera en sus brazos, cualquiera se resiste a los encantos de Johnny…Depp.


Dillinger al ataque

Y hablando de Johnny Depp, es el carisma del actor el que sostiene la película de principio a fin. No hay papel que se le resista a este hombre. Consigue que el jefe de una banda de ladrones y asesinos nos resulte un tipo encantador. Quizá sus hombres sean unos renegados que merecen caer a manos de Purvis y su patrulla. Pero Dillinger es otra historia. El tipo es un verdadero genio. Robando bancos, escapando de la cárcel, o conquistando a su chica con un abrigo de visón y la promesa de una loca huida juntos…todo lo hace a lo grande y con un estilo único y exquisito. Es por ello que, aunque uno siempre tiene claro quienes son los malos y quienes son los buenos, y aunque se sepa de antemano cual va a ser el desenlace…en el fondo apetece ponerse de parte del chico malo y encantador.

Y si Johnny Depp, una vez mas, borda su personaje, también merece destacarse la actuación de Marion Cotillard, perfecta en su papel de “la chica de Dillinger”, sumisa, enamorada y fiel a Johnny hasta el final.


Johnny y Billie

En cuanto a Christian Bale…sigue en la onda de Batman y Terminator, con un personaje que le va como anillo al dedo: el poli duro, firme y de sólidos principios, dedicado 100% a su trabajo…hasta que los dudosos métodos de su superior y algunos de sus colegas le hacen cuestionarse su profesión. Le sigo echando en falta un poco de expresividad a Bale…a ver cuando le vemos actuar en una comedia y nos regala unas cuantas sonrisas en lugar de esas caras largas.

Y un apunte curioso, dedicado a los fans de esa gran serie que es Perdidos. La “perdida” Claire (Emilie de Ravin) tiene un pequeñísimo papel en la película, donde aparece apenas unos minutos (interpretando a una trabajadora de uno de los multiples bancos atracados por Dillinger y los suyos) y, si no recuerdo mal, tan solo dice una palabra. Eso si, le queda el honor de haber interpretado a una rehén del mismísimo Johnny Depp que, caballeroso ante todo, primero la encañona con su pistola y, luego, le ofrece su abrigo para que no pase frío.


Claire, rehen de Johnny

Las buenas interpretaciones a nivel general, las secuencias de acción con espectaculares tiroteos, la dosis justa de romanticismo…no consiguen compensar del todo una cierta falta de emoción y de gancho de la historia en si misma. Quizá parte de la culpa la tenga ese desenlace un tanto frío y apresurado después de más de dos horas de película. Y, desde luego, se echa en falta un buen cara a cara entre Depp y Bale, que, aunque parezca mentira, apenas si comparten escenas. Un autentico desperdicio.


El bueno y el malo…o era al reves?

Nota:7
Lo mejor: Johnny Depp
Lo peor: Poco aprovechamiento del duo Johnny Depp-Christian Bale