BSO de Luna Nueva

Con “Luna nueva” ya arrasando en los cines (por mucho que le pese a algunos), y una vez hecha la correspondiente crítica, toca hablar un poco más extensamente de su banda sonora que, como ya ocurrió con “Crepúsculo”, no está nada mal. Para empezar, aquí os dejo un vídeo resumen de la misma, que nos permite escuchar un trocito de cada uno de los temas que la componen:

 
Y ahora me voy a permitir centrarme en algunos de mis temas preferidos…con sus correspondientes vídeos, mientras Youtube los mantenga disponibles claro:

Possibility: La balada por excelencia de la película, que suena, como no podía ser de otra forma, cuando Bella es abandonada por Edward. Aquí tenéis este precioso tema de Likke Li:

– A White demon love song: canción de amor para demonios y monstruos varios, del grupo The killers.

 
Hearing damage: Tema de Thom Yorke, y uno de los más destacados en la película, que sin duda reconoceréis de la escena del acantilado y la persecución de Victoria. Grandísimo vídeo, por cierto:

 
The meadow: Y para terminar, este precioso tema instrumental al piano, de Alexandre Deplat.

Anuncios

Crítica de Luna Nueva

Voy a comenzar mi crítica de “Luna nueva” de una forma poco usual: divagando acerca de las cosas que uno debe hacer, al menos, una vez en la vida. Lo típico, ya sabéis, que si plantar un árbol, que si escribir un libro, que si tener hijos…Pues yo añadiría una: asistir al estreno de una película de la saga de Crepúsculo. Es un acontecimiento extraordinario que merece la pena vivir: los gritos de histeria de las numerosas jovencitas (y no tan jovencitas) al abrirse la puerta del cine o al apagarse las luces; las exclamaciones cuando Edward Cullen aparece en pantalla por primera vez o cuando Jacob se quita la camiseta; y la apoteosis final que supone la última frase de Edward, que comentaré más adelante. Muchos son los que aborrecen y critican a muerte la saga vampírica de moda, pero nadie podrá negar el enorme fenómeno de masas que ha generado a su alrededor, verdaderamente impresionante. Dicho esto, vamos a analizar paso a paso esta “Luna nueva”, la segunda entrega de las aventuras y desventuras de Edward Cullen y Bella Swan…en esta ocasión, con Jacob Black completando el trío protagonista.

Empezaré diciendo que la película, en su conjunto, me ha gustado mucho, eso sí, teniendo en cuenta que, en mi opinión, a la saga de Crepúsculo (tanto la literaria como la cinematográfica) siempre le ha faltado un punto para pasar de buena a muy buena. Pero, ante todo, “Luna nueva” me ha parecido una grandísima adaptación de la novela de Stephenie Meyer, superando a su predecesora. En concreto, uno de los puntos negros que, en su día, le vi a “Crepúsculo” fue su ritmo, con una primera parte muy buena pero con un tramo final, en mi opinión, un tanto acelerado. “Luna nueva” salva perfectamente este defecto y transcurre a buen ritmo, dedicando a cada pasaje el tiempo adecuado. La película tiene tres partes claramente diferenciadas. Veamos con más detalle cada una de ellas, SPOILERS incluidos, aviso…


los malvados Vulturi

Comenzamos con un gran acontecimiento en la vida de Bella: su 18 cumpleaños. Algo que cualquier chica esperaría ansiosa. Pero ella no es cualquier chica, y el hecho de ser un año más vieja que su gran amor (eternamente anclado en los 17) no es algo que despierte precisamente el ánimo festivo de Bella. A pesar de ello, los Cullen le preparan una celebración, cuyo final un tanto accidentado hará pensar a Edward que su chica tendrá una vida mejor si él se aparta de ella. Lo que nos lleva a una de las escenas más emotivas de la película: la ruptura de los dos protagonistas. Respecto al tramo que le sigue, recuerdo que, al leer la novela, me encantó esa parte…no por el hecho en sí de ver a Bella hecha polvo, sino por la forma de describirlo. Y realmente pensaba que sería imposible transmitir esos sentimientos a la pantalla grande. Me equivoqué. En apenas unos minutos y con uno de los mejores temas de la banda sonora de fondo redondeando la escena, vemos a Bella destrozada, incapaz de seguir adelante con su vida, mientras el tiempo pasa y el mundo gira (en sentido literal y figurado) a su alrededor. 10 puntos para “Luna Nueva”, impecable hasta el momento.

La segunda parte de la película está claramente centrada en la relación Bella-Jacob. Pero, ¿cómo entra el chico de forma tan fulgurante en la vida de nuestra protagonista? Lo hace casi de rebote, cuando Bella descubre la única forma posible para continuar viendo a Edward…aunque sólo sea en su subconsciente. El vampiro aparece fantasmagóricamente cada vez que comete un acto temerario. ¿Y qué temeridad se le ocurre? Aprender a montar en moto, para lo cual recurre a su amigo de la infancia, experto mecánico. Sin embargo, Bella encuentra algo totalmente inesperado en las sesiones de reparación en el taller de Jake: recupera las ganas de vivir. Su nuevo amigo consigue hacerla sentir bien por primera vez desde que Edward se marchó. Y se establece entre ambos una conexión especial, que es, con permiso de los fans de Edward, el alma de “Luna nueva”. Kristen Stewart y Taylor Lautner han conseguido transmitir esa química especial a sus personajes, hacerlo creíble y, casi me atrevería a decir, conseguir que el público no eche demasiado de menos al señor Cullen.


La nueva pareja crepuscular

En particular, analicemos un poco al nuevo mejor amigo de Bella, que pasaba prácticamente desapercibido en “Crepúsculo”. Jacob Black es un personaje al que se le coge cariño con facilidad. Es el amigo fiel…o el lobo fiel, como más os guste. El que siempre está en la sombra, apoyando a Bella, esperando su ocasión, sin temor a mostrar sus sentimientos pese a que sabe que, frente a Edward, sus oportunidades son casi nulas. Y Taylor consigue hacernos ver esas cualidades en el Jacob cinematográfico. Menos mal que se tragó suficientes sesiones de gimnasio como para evitar que las amenazas de cambio de actor en el papel de Jake se hicieran realidad.

La parte central de “Luna nueva” tiene cabida, incluso, para el humor. Genial la escena de la sesión de cine Bella-Jacob-Mike. O el momento “Jake sin camiseta”, cuando Bella se da cuenta de que el chaval escuálido que solía conocer ya no existe. Poco a poco irá descubriendo que los cambios físicos de Jacob van más allá de esos músculos impresionantes. Lo que nos lleva a la repentina desaparición de Jake. Bella se resiste a quedarse sola de nuevo, y no parará hasta averiguar el secreto de su amigo: Jacob es un hombre lobo. Y no es el único. Dirigidos por Sam, él y otros chicos de la reserva de La Push forman una manada muy particular, con un claro enemigo: los vampiros. Pero hablemos de los lobos. He de admitir que, en los trailers, las transformaciones lobunas de “Luna nueva” me parecieron un tanto cutres. Sin embargo, en el cine se aprecia que los efectos especiales han ganado bastante con respecto a la primera película. Vale, no estamos antes los impresionantes y aterradores lobos de la última entrega de “Underworld”. Pero la manada lobuna de “Luna nueva” es más que  aceptable. En especial, ese lobo de pelaje pardo-rojizo y su forma de percibir a Bella. Eché de menos, eso sí, un poco más de protagonismo por parte de los compañeros de Jacob, en especial de Sam, el macho alfa de la manada, un personaje de gran relevancia en la novela de Meyer y que apenas tiene metraje en la película. Ya tendrá ocasión en las siguientes.


La manada de Jake

Y llegamos al desenlace donde, cómo no, reaparecerá Edward. La razón: otra de las acciones temerarias de Bella, que, en este caso, tiene la feliz idea de saltar al mar desde lo alto de un acantilado. Algo que casi le cuesta una muerte segura, a manos del mar…o pero aún, de Victoria, la vampiro que busca venganza tras la muerte de su amado a manos de los Cullen. Pero ahí está Jacob para salvarla y sus lobos para ahuyentar a la chupa-sangre. Sin embargo, hay alguien que piensa que Bella no ha tenido tan buena fortuna: Edward. El vampiro cree que su gran amor ha muerto y quiere poner fin a su vida, a manos de los Vulturi, el clan jefe de todos los vampiros. Su hermana Alice regresa en busca de Bella, y ambas partirán a Italia a impedir el sacrificio de Edward, a pesar de las súplicas de Jake para que su amiga no vaya. Llegamos así al momento cumbre de la película: la escena en que Edward decide mostrarse en público, exponiendo su reluciente cuerpo a la luz del sol, para conseguir que los Vulturi lo ejecuten. Obviamente, Bella llegará justo a tiempo para evitarlo, y asistimos al bonito reencuentro de la pareja. Pero, como siempre, la felicidad dura poco. Los Vulturi no están dispuestos a dejarlos marchar tan fácilmente. ¿O sí? Aquellos que no hayan leído el libro, probablemente pensarán que la pelea final es bastante absurda e insignificante. Vale, Edward se lleva unos cuantos golpes. Pero no cuesta mucho llegar a una tregua: la conversión de Bella, cuyo extraño don (la inmunidad a los poderes del trío principal vampírico y su vampiresa estrella, Jane) parece hacerla merecedora de la vida eterna. Cierto que el papel de los Vulturi (Dakota Fanning incluida) resulta un poco descafeinado (todo lo contrario que su exceso de maquillaje)…pero se puede disculpar, aún no ha llegado su momento. Donde ya no tienen disculpa alguna es en “Amanecer”…pero ya hablaremos de eso de aquí a dos años.

¿Y qué nos depara “Eclipse” entonces? Bella consigue luz verde para su mayor deseo: convertirse en vampiro para poder estar eternamente junto a Edward. Los Cullen, la mayoría de ellos (genial Jasper con ese “así no tendré ganas de matarte” ) al menos, la apoyan. Jacob está horrorizado con la idea y amenaza con impedirlo a toda costa, recordándole a su enemigo que el atacar a una humana pondrá punto y final a la tregua que sus dos razas mantienen. ¿Y qué piensa Edward? El vampiro acepta, pero sólo con una condición, que nos lleva a un cliffhanger “apoteósico” que sin duda habrá dejado al borde del infarto a los miles de fans crepusculares. Se hace el silencio, zoom en Robert Pattinson, que pronuncia las palabras mágicas: ¿Quieres casarte conmigo? FIN. ¿El mejor final posible? Brusco, desde luego, y mucho, pero, una vez más, fiel al libro en su esencia y tremendamente efectivo para mantener a los fans más sedientos que nunca.


El reencuentro

En suma, “Luna nueva” sin duda hará las delicias de los fans, superando en ciertos aspectos a su predecesora, en particular en lo que a efectos especiales se refiere. Probablemente horrorice a los no aficionados a la saga, que pueden acusarla, nuevamente, de larga, lenta y aburrida, sin tener en cuenta que es tan solo el segundo capítulo de la historia, encargado de situar la acción y los personajes y, ante todo, siguiendo el patrón marcado en los libros. Gran adaptación de la novela de Meyer. Los lobos no defraudan. Los Vulturi te dejan con ganas de más. Los Cullen aparecen poco, pero tienen sus momentos, en especial Alice y sus visiones, que poco a poco irán ganando importancia. Edward y Bella se presentan un poquito menos empalagosos, por razones obvias, lo cual se agradece, y aunque Robert Pattinson y Kristen Stewart no sean el colmo de la expresividad, tienen momentos realmente buenos (la ruptura, su reencuentro o la escena final) y sus interpretaciones se ajustan perfectamente con la idea de Edward y Bella que recogen los libros, incuidas, para desesperación de unos y placer de otros, las escenas exclusivamente dedicadas al lucimiento del señor Pattinson.  Y Taylor Lautner, aparte de alegrarnos la vista, nos ofrece una muy convincente interpretación de Jacob Black, prometiéndonos un triángulo amoroso que dará mucho juego en las próximas entregas.

Nota: 8
Lo mejor: la genial adaptación de la novela, el triángulo Edward-Bella-Jacob
Lo peor: la escena de la visión de Alice con Edward y Bella retozando por el prado, da risa pese a lo trascendental de la situación

Crítica de 2012

El fin del mundo ha llegado…a los cines. “2012”, la madre de todas las películas catastróficas no es, desde luego, una gran cinta merecedora de premios y alabanzas por su guión y profundidad y sin duda los críticos la destriparán a gusto, pero nadie puede negar su espectacularidad en el que probablemente sea el despliegue de efectos especiales más salvaje visto en mucho tiempo en la pantalla grande.

Dicho esto, vamos con la historia en sí. El mundo, tal y como lo conocemos, toca a su fin. Ya lo predijeron los mayas en su día, y las fatales predicciones, tal y como comprueba uno de los protagonistas, el científico Adrian, están a punto de cumplirse. Tenemos fecha de caducidad: 21 de diciembre de 2012. Y el mundo debe prepararse para que “lo mejor de la raza humana” sobreviva al Apocalipsis. Aquí tenemos uno de los ejes centrales de “2012”, que nos mostrará el “proceso de selección”, desde el momento en que el mismísimo presidente de EEUU recibe la desoladora noticia. A partir de ahí,  los grandes líderes mundiales deberán decidir qué individuos merecen formar parte del pequeño grupo de elegidos que, protegidos en unas extrañas naves-bunker, serán todo lo que quede de la humanidad después de que el mundo sea arrasado. Dentro de este grupo privilegiado, se encuentran, por supuesto, políticos, científicos, mentes brillantes que deben ser preservadas….y otras no tan brillantes, pero que pueden pagar su salvación con un buen cheque con muchos ceros.


Woodie el loco

¿Y qué pinta John Cusack en todo esto? Nuestro protagonista principal, Jackson Curtis, es un escritor de vocación, que se gana la vida como chófer de un desagradable magnate ruso y sus aún más desagradables gemelos. Jackson, como en toda película catastrófica que se precie, está separado de su mujer y no dedica a sus dos hijos demasiado tiempo. Para colmo, su ex parece a punto de rehacer su vida con un tipo, Gordon, que cae de maravilla a los niños. Pero todo cambia cuando Jackson se entera accidentalmente de la proximidad del fin del mundo y de los planes secretos de las altas esferas. Y, por supuesto, hará todo lo que esté en su mano para que su familia, Gordon incluido, consigan un hueco en las naves salvadoras.


El salvador de la raza humana en acción

Y este básicamente es el hilo argumental de 2012, plagado de un montón de topicazos. Por ejemplo, las americanadas continuas con las heroicidades y discursitos unificadores del presidente de Estados Unidos, que se nos presenta como un auténtico mártir, mientras, como contrapartida, la reina Isabel de Inglaterra no pierde tiempo en llegar al refugio anti-catástrofes con marido y perros incluidos. Otro tema recurrente en la película es el debate de quién tiene derecho a sobrevivir y quién debe ser dejado atrás. ¿Alguien se sorprendió cuando el pobre científico indio que descubre todo el pastel es  abandonado a su suerte, con mujer e hijo incluidos?

¿Y qué hay de los personajes? Si por mí fuera, habrían sucumbido casi todos a la furia de la naturaleza, uno detrás de otro. Algunos se nos presentan odiosos con toda la intención, mención especial para el gordinflón ruso y sus repelentes gemelos. Cusack y su familia son infumables de principio a fin y las relaciones que nos presentan entre éste, su mujer y su nuevo ligue no tienen sentido alguno. Al heroico presidente americano (SPOILER!) es un gustazo verlo morir aplastado bajo el mar. Y sólo voy a salvar a Woody Harrelson, en su papel de Charlie el loco que ve conspiraciones por todas partes…y que nos muestra una presentación animada sobre el fin del mundo realmente molona. Al borde del abismo dejo al co-protagonista, Adrian, cuyas nobles intenciones, discurso moralizante final incluido, no terminan de ser creíbles…y mucho menos su relación con la hija del Presidente…aunque quizá tampoco quedaba mucho donde elegir en ese punto.


la avioneta indestructible

Y no podía escribir esta review sin hacer mención al impresionante final con la sorprendente, increíble y tremendamente fantasmal actuación de John “branquias” Cusack y su hijo (SPOILERS). Justo cuando su nave-barco-bunker está a punto de estamparse…¡contra el Everest! padre e hijo se sumergen indefinidamente bajo el agua y, cual pececillos experimentados o Harry Potter tras ingerir una branquialga, consiguen, tras un largo, largísimo rato haciendo submarinismo a pleno pulmón, cerrar las puertas principales que estaban atascadas y evitar la catástrofe. Que levante la mano quién no maldijo a los guionistas cuando el pececillo Cusack apareció en el último momento justo cuando ya lo dábamos por ahogado…

Quién haya llegado hasta aquí, probablemente pensará que “2012” me ha parecido un horror. Pues no, ni mucho menos. Porque la simplicidad de su historia o sus patéticos personajes se olvidan rápidamente ante el deslumbrante y espectacular despliegue de efectos especiales y escenas de acción, que consiguen que las dos horas y media se pasen en un suspiro. No falta de nada, desde los terremotos iniciales, pasando por la huida de los protagonistas perseguidos por movimientos de tierra y volcanes que arrasan las principales ciudades del mundo a su paso, las impresionantes escenas de la destrucción de símbolos como el Vaticano o la Casa Blanca, hasta las alucinantes tsunamis que se tragan al mismísimo Dalai Lama en lo más alto del Tibet, llegando al climax final donde la cima más alta del mundo queda sepultada por la fuerza del mar.  Nunca el Apocalipsis se sintió tan real en una pantalla de cine. ¿Y no era eso, a fin de cuentas, lo que se le pedía a 2012?


Nota:7
Lo mejor: Los efectos especiales en las escenas catastróficas
Lo peor: los catastróficos personajes