Crítica de La Carretera

Buenas noticias. El rey Viggo ha vuelto. Cierto que con una apariencia bastante desmejorada y que en nada se parece al recordado Aragorn de El Señor de los Anillos. Pero, a pesar de que con “La carretera” el público femenino probablemente no sienta deseos de estar en el lugar de la elfa Arwen, no se puede negar que, en su nueva película, Viggo Mortenssen nos ofrece el que probablemente sea el mejor papel de su carrera cinematográfica, que casi nos permite creer que “Alatriste” nunca ha existido.

Para aquellos que no lo sepan, “La carretera” se basa en la historia de un padre (Viggo Mortensen) que intenta, por todos los medios, que su hijo (Kodi Smit-McPhee, el prota del remake americano de Dejame entrar) sobreviva en un futuro post-apocalíptico. Y que nadie busque más argumento porque no lo hay. Las casi dos horas de película están centradas casi exclusivamente en padre e hijo, con excepción de las apariciones puntuales de varios personajes secundarios y de los flashbacks donde Viggo recuerda a su mujer (Charlize Theron). Poco, muy poco, por no decir nada, se nos cuenta acerca del mencionado Apocalipsis. Pero basta con ver sus resultados. La Tierra se ha transformado en un desierto gris, sombrío y solitario donde ya apenas hay vida. Con excepción de un reducido número de seres humanos, de los cuales una gran mayoría se ha convertido en caníbales, dispuestos a devorarse unos a otros como último recurso para conseguir alimento.

La película refleja perfectamente el desolador panorama descrito en la novela de Cormac McCarthy, en la que está basada. Los parajes muertos por los que van pasando los dos protagonistas en su interminable travesía son un fiel reflejo de la angustia del padre, que ve que sus escasas opciones de supervivencia se agotan por momentos y que guarda na pistola con dos balas destinada a poner fin a su vida y a la de su hijo cuando ya no haya salida. Que nadie espere una peli de acción en plan batallitas de Viggo Mortensen Vs los caníbales humanos. Pero, eso sí, aunque pocas, las escenas en que aparecen los citados caníbales son totalmente escalofriantes.


Viggo el barbudo y su hijo

Frente a este caos, cabe destacar al chaval protagonista, que, pese a todo lo que ha pasado, aún mantiene la inocencia que se le supone a un chico de su edad y nos ofrece más de un ejemplo de humanidad, en situaciones en las que su propio padre duda entre hacer uso de ella o dejarse llevar por el puro instinto de supervivencia.

“La carretera”, en definitiva, es la historia de un hombre que lo sacrifica todo por mantener con vida a su hijo. Y de un niño que es capaz de mantener la esperanza y la bondad en un mundo donde ambas parecen haber desaparecido. Tanto Viggo Mortensen como Kodi Smit-McPhee están magníficos en sus papeles, y la química entre ambos actores es la que hace funcionar la película, con altas, muy altas, dosis de emotividad, que harán que a más de uno se le escape una lagrimilla.

Como punto negativo, el final no me convenció demasiado. Bien es cierto que era difícil encontrar un final creíble y que no fuera totalmente deprimente. Pero, al menos personalmente, me quedé con la sensación de que no terminaba de encajar.

Y una curiosidad final para los fans de Viggo. Al ex – rey de Gondor le ha gustado lo de aparecer desnudo en pantalla. No, no os asustéis, en esta ocasión no vemos a “mini-Viggo” como ocurría en “Promesas del Este”. Sólo es un desnudo “trasero”, al estilo “Una historia de violencia”. Sólo diré una cosa: Viggo, tienes que comer más.

Nota: 8
Lo mejor: Viggo Mortensen
Lo peor: El final

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