Trailer de Drive Angry 3D

Cage estelariza como Milton, un endurecido criminal que se ha salido del infierno por una última oportunidad de redención. En su viaje debe intentar detener un culto vicioso que asesinó a su hija, y tiene tres días para hacerlo antes de que sacrifiquen a su bebé en luna llena.

En ese objetivo es acompañado por Piper (Heard) – una joven y sexy camarera que toma el ‘musculoso auto’ color cereza de su ex-novio con el fin de ayudar a Milton. Ahora ellos están tras la pista del mortal líder del culto, Jonah King (Burke), quien cree que su destino es utilizar al bebé para desatar el infierno en la tierra. Pero el culto sanguinario es el menor de los problemas de Milton. La policía está detrás de él también. Y peor aún, un enigmático asesino conocido únicamente como “The Accountant” (Fichtner) – que ha sido enviado por el diablo para tomar a Milton y entregarlo de nuevo al infierno.

Con astucia y el salvajismo malvados hipnótico, el Contador proseguirá sin tregua Milton a alta velocidad por todo el país hasta que su misión se lleva a cabo. Impulsado por la rabia de alto y puro octanaje, Milton debe utilizar su ira para ir más allá de todos los límites humanos y poder vengar el asesinato de su hija, antes de su última oportunidad de redención.

Crítica de Eclipse

“Unos dicen que el mundo sucumbirá en el fuego, otros dicen que en hielo. Por lo que yo he probado del deseo estoy con los que apuestan por el fuego. Pero si por dos veces el mundo pereciera creo que conozco lo bastante el odio para decir que, en cuanto a destrucción, también el hielo es grande y suficiente.” Con estos versos, que vemos leer a Bella en su prado preferido, abría Stephenie Meyer la tercera entrega de la saga Crepúsculo, Eclipse. Fuego o hielo. O, su equivalente en este caso: Lobo o vampiro. La decisión que traerá de cabeza a Bella y en torno a la cual gira toda la película, aderezada con un poco de acción en forma de vampiros neófitos.

En efecto, que nadie se engañe. Es el triángulo Edward-Bella-Jacob el que lleva todo el peso de la película. Y lo hace, una vez más, con una gran fidelidad hacia la novela, captando a la perfección su esencia y recogiendo sus mejores momentos. Incluso, ahorrándonos el exceso de empalagosidad presente en las más de 600 páginas del libro. No voy a negar que la película tiene su punto empalagoso habitual, pero se tolera mucho mejor. Y, aunque el trío protagonista acapara casi toda la atención, una de las cosas buenas de Eclipse es que aporta profundidad a personajes que hasta ahora habían resultado  bastante planos. En este sentido, los flashbacks de Jasper o Rosalie han sido una agradable e inesperada sorpresa. Así como la historia de los orígenes de la tribu quileute. Por el contrario, por fin se quitan minutos en pantalla a los insufribles compañeros de instituto de Bella.

¿Vampiro o lobo?

Retomando el hilo argumental, en Eclipse nos encontramos, una vez más, con la vida de Bella amenazada. Victoria regresa dispuesta a culminar su venganza. Y lo hace comandando un ejército de vampiros recién convertidos o neófitos. Este nuevo ejército, dirigido por otro inmortal recién nacido, Riley, tiene una fuerza descomunal y una sed de sangre que lo hace prácticamente imparable. Hasta el punto de que Edward y Jacob se ven obligados a dejar de lado su rivalidad y a unir a sus clanes, lobos y vampiros, para conseguir su común objetivo: acabar con Victoria y proteger a Bella. Poco a poco, los Cullen y la tribu quileute irán pasando de la más profunda enemistad al respeto mutuo. Un cambio que incluso se deja notar en la relación entre Edward y Jacob. Pese a todo, el lobo, al descubrir que la vida humana de Bella está a punto de llegar a su fin, hará todo lo posible por hacerla cambiar de opinión, por conseguir que la chica lo elija a él en lugar de al vampiro. La promesa de una vida más fácil, donde no tenga que renunciar a todos sus seres queridos, irá sembrando poco a poco la duda en la aparentemente firme determinación de Bella…

Jacob, sin Bella y sin camiseta…

Comentaba antes como, al igual que en las películas anteriores, la fidelidad al libro es uno de los aspectos más destacables. Los pasajes más memorables están perfectamente plasmados en la película. Entre ellos, cabe destacar el entrenamiento conjunto de lobos y vampiros, del que me quedo con la bonita imagen de Bella en compañía de Jake convertido en ese gran lobo rojo que, manso como un perro, se deja acariciar la cabeza por la chica. O la noche en que Bella finalmente acepta la proposición matrimonial de Edward. O la escena de la acampada nocturna de Bella, Edward y Jacob, con la conversación entre el lobo y el vampiro donde ambos acaban admitiendo que, si no estuvieran peleando por la misma chica, quizá podrían incluso ser buenos amigos. Y, por supuesto, el momento en que  Bella por fin reconoce sus sentimientos hacia Jake y le pide un beso. Sin olvidar las frases que todos recordamos del libro y que han sido trasladadas fielmente a la pantalla grande. El “lucharé por ti hasta que tu corazón deje de latir”, de Jacob, es quizá la más representativa y la que capta mejor la esencia de la película. Por todo ello, es indudable que todos los que hayan disfrutado con el libro, adorarán la película.  Los que hayan tolerado las dos primeras entregas, probablemente encuentren esta tercera parte más entretenida y más “para todos los públicos”. Y respecto a los detractores oficiales de la saga…no sé qué demonios hacen leyendo esta crítica o, menos aún, invirtiendo 2 horas de su tiempo en ver Eclipse.

Poco que decir de las interpretaciones, que siguen en la línea habitual. Robert Pattinson, correcto como siempre. Kristen Stewart, tan poco expresiva como de costumbre. Eso sí, ambos habrán disfrutado en el rodaje de la ración extra de escenas íntimas, ahora que su relación sobrepasa los límites de las pantallas de cine. Taylor Lautner tampoco es el colmo de la expresividad, pero nos conformamos con verlo sin camiseta, ¿no? Bromas aparte, el trío protagonista cumple, aunque no sea con la nota más alta. Ah, y un punto extra para Billy Burke, genial de nuevo en su papel de Charlie y aportando algunos toques de humor inesperados. Genial la conversación que mantiene con Bella sobre la virginidad. Genial también Edward preguntándose porqué Jacob no lleva nunca camiseta. Un poco de humor nunca viene mal para reducir el exceso de romanticismo. Como comentaba, también vemos un poquito más de los Cullen, así como a los nuevos miembros de la manada quileute. En el juego de los secundarios, ganan los vampiros por goleada. Ah sí, y los Vulturis también pasaban por allí, por si alguien pasó por alto su crucial papel. Volveremos a verlos en la batalla final…

Edward contra Victoria y sus neófitos

También, una vez más, unos efectos especiales aceptables pero no excesivamente espectaculares, se compensan con una preciosa fotografía y con una banda sonoradonde destaca, una y otra vez, el “Jacob´s theme”. En esta entrega hay un poquito más de acción, lo cual tampoco era muy difícil. Y la lucha final se deja ver bien pero, realmente, ¿a alguien le importan Victoria y sus tropas sedientas de sangre?

Eclipse, a fin de cuentas, es la historia de una elección. La elección de Bella entre, como ella misma dice, “lo que debería ser y lo que soy”. Entre la feliz vida humana que podría llevar junto a Jake, y la otra vida, inmortal, sí, pero más compleja y solitaria, que le aguarda junto a Edward. Y, finalmente (PELIGRO SPOILERS!), gana su amor incondicional hacia el vampiro. Como ella admite, los quiere a ambos, pero a Edward más. Al fin y al cabo, el amor no es algo lógico, ni práctico, ni razonable.  Y en un triángulo amoroso siempre acaba habiendo un perdedor. En este caso, es el pobre Jake, que se queda con unos cuantos huesos rotos y con el triste consuelo de que tenía razón respecto a su amiga, pero de que no fue suficiente. Qué duro es ser un pagafantas, y más si tu competidor es un vampiro inmortal que reluce a la luz del sol.

NOTA: 8

LO MEJOR: La fidelidad a la novela

LO PEOR: La cara inmutable de Bella

BSO Top Gun: Take my breath away, cuando Tom Cruise nos quitaba el aliento…