Charlie versionando la banda sonora de Braveheart

Crítica de El caballero oscuro: la leyenda renace

Nolan lo ha conseguido. Era muy difícil, casi imposible, cumplir las expectativas. Y, sin embargo, el capítulo final de la grandísima trilogía de Batman consigue estar a la altura de “El caballero oscuro”. Vale, no tenemos a un villano de la categoría del Joker. Pero sí una película redonda, épica de principio a fin, donde todas las piezas encajan a la perfección hasta conseguir bordar un final inolvidable.

“El caballero oscuro: la leyenda renace” comienza fuerte, con la presentación del nuevo villano: Bane. Después baja el ritmo, mostrándonos a un Bruce Wayne retirado del mundo y que no parece tener ningún deseo de volverse a poner la máscara de Batman, mientras su ciudad, Gotham, vive una aparente época de paz y de calma y rinde homenaje al supuesto héroe caído, Harvey “Dos Caras” Dent. Hay quien acusa a la película de lenta. Yo, desde luego, no le quitaría ni un minuto de sus casi 3 horas de duración. Ni siquiera en este tramo inicial más pausado, donde Nolan nos va situando magistralmente a todas las piezas del juego. La entrada a escena de Catwoman/Selina o las entrañables conversaciones entre Bruce y su fiel Alfred, sólo por poner dos ejemplos, no tienen precio.

Cuando el comisario Gordon y su nueva mano derecha, el recto y honorable Blake, descubren la presencia de Bane y sus secuaces, Bruce no tiene más remedio que volver a ser Batman. Pero los años de inactividad le pasan factura, a pesar de contar con los extraordinarios juguetitos de su amigo Lucius. Aún así, Batman no le fallará a Gotham ni en su hora más oscura, cuando la ciudad parece perdida y fuera de su alcance. Su escalada para renacer desde los infiernos es uno de los momentos clave y sin duda una de las escenas más memorables de toda la trilogía.

Comentaba antes que en esta última entrega no tenemos ya al inigualable Joker. Y se le echa en falta, aunque Bane no está nada mal como nuevo villano y sus salvajes enfrentamientos con Batman son una auténtica delicia visual. Pero, lo que sí tenemos, es un nuevo personaje que pone la guinda al exquisito pastel de Nolan: Catwoman. Anne Hathaway borda a la protagonista femenina de la película, reflejando perfectamente su ambigüedad, su carácter seductor, astuto, impredecible. A Bruce Wayne le costó años olvidar a su gran amor, Rachel…pero probablemente a los espectadores nos costó sólo unos minutos después de conocer a Selina. Batman y Catwoman hacen una grandísima pareja, que aplasta desde el minuto uno a la que nos intentan colar con Bruce y Miranda, el personaje interpretado por Marion Cotillard, que en muchos momentos puede parecer fuera de lugar…hasta que descubrimos que no lo estaba, en absoluto.

Decir que Christian Bale vuelve a estar inmenso interpretando a Batman, a estas alturas, es casi como no decir nada. Nada nuevo al menos. Podrán hacer mil remakes o reboots del superhéroe, pero no habrá otro Batman como él. Eso, por supuesto, sin olvidar al grandísimo reparto que ha tenido la trilogía, con mención especial para Michael Caine, Gary Oldman y Morgan Freeman, que nos han acompañado de principio a fin.

Una de las cosas que más he admirado del Batman de Nolan es su combinación perfecta de espectaculares escenas de acción con diálogos profundos, oscuros y cargados de significado, que nos han dejado ya grandes frases para el recuerdo. Esta última entrega mantiene, cómo no, esa misma línea. Y otra cosa que se mantiene y sin la cual la saga de Batman no estaría donde está, es la magnífica banda sonora de Hans Zimmer, que recupera los temas más conocidos y característicos de la trilogía, junto con uno nuevo, el del nuevo villano, el que suena cada vez que Bane hace una de las suyas…un temazo. La música de Zimmer termina de darle ese tono épico y grandioso, una vez más, en los momentos justos, a la película.

La recta final de la gran historia de Batman está plagada de sorpresas y tremendos giros que no quiero desvelar en esta review, por si algún loco despistado, claro merecedor de la muerte por exilio, aún no se ha pasado por el cine. Sólo comentaré que ha sido un placer recuperar a clásicos de la trilogía, como a Ra’s al Ghul y su Liga de las Sombras, al Espantapájaros o al propio Bruce de niño a través de flashbacks y recuerdos. Eso, y que los últimos minutos de la película son probablemente de lo más emotivo, épico y, en suma, perfecto, que he visto nunca en una sala de cine. Muchas gracias a Chris Nolan y su Batman por permitirnos creer, durante esas horas maravillosas alejados de esta realidad cada vez más oscura que nos rodea, que todos podemos ser héroes.

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